
La forma en que tu hijo/a muerde no solo afecta a sus dientes, sino también a cómo respira, habla y se desarrolla. Aprovechar la etapa de crecimiento es clave para corregirlo a tiempo.

El patrón de dientes ‘de conejito’ es un patrón claro de falta de desarollo de la mandíbula. Podemos estimular y corregirlo de manera sencilla en etapas tempranas.
Algunas señales en la forma de masticar, respirar o en la posición de los dientes pueden indicar que conviene revisar su desarrollo. Una valoración nos permite conocer qué ocurre y explicarte si tu hijo necesita tratamiento o si basta con seguir observando su crecimiento.
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Si notas que mastica de un lado, come despacio o evita alimentos duros, algo puede no estar funcionando bien.
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Si los dientes se montan unos sobre otros o salen girados, puede faltar espacio. Una revisión permite valorar cómo están erupcionando y si necesita tratamiento.
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Un patrón de cara más alargada de lo habitual o un mentón poco definido pueden ser señales de cómo está creciendo su estructura facial.
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Si tu hijo duerme con la boca abierta o respira más por la boca que por la nariz, puede estar influyendo en su desarrollo facial.
Actuar durante el crecimiento permite guiar el desarrollo de los maxilares y facilita la corrección de problemas que, en la edad adulta, requieren tratamientos mucho más complejos.
El Dr. González Zamora compagina su labor con ortodoncista con la de profesor universitario, con la de formador y consultor clínico, compartiendo su experiencia como ortodoncista con miles de colegas a lo largo del mundo.
Ortodoncista y Director médico
Nº Col. 28006443
lo importante: resultados
Desde hace 24 años, hemos ayudado a miles de nuestros pacientes más peques a mejorar su crecimiento. Nuestro objetivo es la de recuperar la función de tu mordida, resolver los problemas asociados y por supuesto, embellecer tu sonrisa.

Ortodoncia invisible infantil con máscara facial

Alineadores con avance mandibular
Si quieres resolver todas estas dudas directamente con el equipo, no dudes en contactarnos.
Los dientes apiñados, las dificultades para masticar o una mordida que no encaja bien son motivos para consultar. Sin embargo, algunos problemas no se aprecian a simple vista. Una valoración permite conocer cómo se está desarrollando su boca y si necesita tratamiento o seguimiento.
No, de hecho muchos problemas conviene abordarlos cuando todavía conviven dientes de leche y definitivos. El momento adecuado depende del desarrollo de tu hijo y del objetivo del tratamiento.
Sí, cuando el diagnóstico y su capacidad para seguir la rutina de uso lo permiten. Existen tratamientos con alineadores para niños que aún tienen dientes de leche. El ortodoncista valorará si son adecuados o si necesita otro tipo de aparato.
Debe utilizarlos las horas indicadas por el ortodoncista, que suelen ser unas 22 horas diarias, también durante la noche. Se retiran para comer y realizar la higiene. Cumplir la pauta es fundamental para que los movimientos avancen según lo previsto.
Al principio puede notar presión en los dientes y cambios leves en la pronunciación mientras se adapta. Si aparecen molestias intensas, persistentes o alguna lesión, contacta con la clínica para que revisemos el aparato.
Depende del problema que se quiera corregir, del desarrollo del niño y de su respuesta al tratamiento. Tras el estudio os daremos una estimación y explicaremos si se plantea una fase de tratamiento seguida de revisiones durante el crecimiento.
Es posible. El tratamiento temprano tiene unos objetivos concretos y no garantiza que no vaya a necesitar una segunda fase. Las revisiones permiten comprobar cómo salen los dientes definitivos y cómo evoluciona la mordida.
El presupuesto depende de las necesidades del niño, del aparato indicado y de las fases previstas. Tras la valoración y el estudio, recibirás una propuesta personalizada con una explicación de lo que incluye.
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